12 de marzo, 2025
Llegar a la reunión con el estudio gráfico sin material de referencia alarga el proceso y encarece las correcciones. Con estos cuatro puntos resueltos, la primera conversación se convierte en una prueba de color concreta en lugar de una lluvia de ideas.
Antes de encargar tarjetas de presentación, credenciales o carpetas de venta para un equipo comercial, conviene tener claro qué se va a imprimir y sobre qué soporte. No se trata de llegar con el diseño terminado: se trata de llegar con las decisiones que condicionan el taller. Si el logo está en rojo directo y todavía no se definió si va sobre papel de algodón o sobre laminado soft touch, la prueba física va a mostrar diferencias de tono que después obligan a rehacer la tirada.
La segunda consulta suele ser más corta cuando la primera resolvió el registro de tinta y el acabado. En pedidos para equipos grandes, el control de registro se hace hoja por hoja y la entrega se organiza en cajas individuales por vendedor. Ese detalle se define en la primera reunión, no al final.
Con esos cuatro puntos sobre la mesa, la prueba de color física se puede coordinar sin idas y vueltas. El resto del proceso —troquelados, tintas directas, armado de cajas por vendedor— se define en el taller y queda documentado antes de la tirada final.